Qué es el TPP11 y cómo beneficia a empresas chilenas

El TPP11 es el tercer tratado de libre comercio más grande del mundo y representa una de las apuestas más ambiciosas de Chile por diversificar su comercio exterior hacia la región más dinámica del planeta: Asia-Pacífico. Firmado el 8 de marzo de 2018 en Santiago, este acuerdo conecta a once economías en un solo bloque comercial que abre puertas a más de 500 millones de consumidores con aranceles reducidos o eliminados. Para las empresas chilenas —desde exportadoras agroindustriales hasta pymes tecnológicas—, comprender este tratado es fundamental para aprovechar una ventaja competitiva que muchos competidores de la región aún no tienen.

¿Qué es exactamente el TPP11?

El nombre completo del acuerdo es Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido en inglés como CPTPP (Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership). Su historia tiene raíces en el Acuerdo P4, un pacto comercial firmado originalmente en 2005 por Chile, Brunei, Nueva Zelanda y Singapur, que luego fue ampliado a doce países, incluyendo a Estados Unidos. Cuando EE.UU. se retiró del acuerdo en 2017, los once países restantes decidieron seguir adelante con un texto renegociado, dando origen al TPP11 actual.

Los once países miembros son: Chile, Australia, Japón, Canadá, México, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam, Malasia, Brunei Darussalam y Perú. Juntos representan aproximadamente el 13% del PIB mundial y un mercado de más de 500 millones de personas, con economías que incluyen tanto gigantes asiáticos como mercados emergentes de alto crecimiento.

El tratado es mucho más que un acuerdo de rebaja arancelaria. Sus 30 capítulos abordan áreas tan diversas como comercio digital, propiedad intelectual, normas laborales, medio ambiente, inversión extranjera, compras públicas y facilitación aduanera. En términos de profundidad regulatoria, es el acuerdo más moderno y comprehensivo que Chile ha suscrito.

Una red complementaria, no duplicada

Uno de los aspectos más estratégicos del TPP11 para Chile es que no reemplaza acuerdos previos, sino que los complementa. Chile ya tenía TLC vigentes con Japón, Canadá y México antes del TPP11. Sin embargo, esos acuerdos bilaterales no cubrían ciertos productos y sectores, especialmente en el segmento agrícola y de alimentos, donde las protecciones arancelarias de esos países eran más rígidas.

Con el TPP11, unas 2.930 líneas arancelarias que estaban excluidas o tenían acceso limitado bajo los acuerdos previos ahora obtienen rebajas adicionales o acceso preferencial. Esto significa que productos chilenos que antes no podían ingresar a Japón, Malasia o Vietnam con ventaja competitiva, ahora pueden hacerlo. El valor de esta complementariedad es enorme para los exportadores que ya operaban en estos mercados pero encontraban techos arancelarios que limitaban su crecimiento.

Sectores chilenos más beneficiados

Agroindustria y alimentos

El sector agrícola es, sin duda, el gran ganador del TPP11 para Chile. El Ministerio de Hacienda estimó que productos como las naranjas chilenas, que antes pagaban aranceles de entre 16% y 32% según la época del año en Japón, llegarán a arancel cero en un período de 8 años. Esta reducción transforma la competitividad de las exportaciones frutícolas hacia el mercado japonés, uno de los más exigentes pero también más rentables del mundo.

Los rubros agroindustriales más favorecidos incluyen:

  • Frutas frescas: cerezas, uvas, manzanas, naranjas y berries con rebajas arancelarias progresivas en Japón, Vietnam y Malasia
  • Carne de cerdo: Chile tenía un arancel en desventaja frente a competidores como Canadá y Australia en el mercado japonés; el TPP11 niveló ese campo de juego
  • Lácteos: acceso mejorado a mercados que históricamente protegieron fuertemente este sector
  • Vinos y bebidas: mayor penetración en mercados asiáticos emergentes con poder adquisitivo creciente

Para el sector de lácteos y carnes procesadas, la posibilidad de competir en igualdad de condiciones con proveedores australianos o neozelandeses —que ya tenían TLC con estos mercados— representa un cambio de paradigma.

Sector forestal y pesquero

La industria forestal chilena también emerge como beneficiaria directa del TPP11. El acceso preferencial a mercados como Vietnam, Malasia y Japón para maderas procesadas, muebles y celulosa amplía significativamente el horizonte exportador de un sector que Chile ha desarrollado con estándares de sostenibilidad reconocidos internacionalmente.

En materia pesquera y acuícola, la industria del salmón y la trucha —pilares de las exportaciones del sur de Chile— se beneficia del acceso mejorado a mercados asiáticos que son los mayores consumidores mundiales de productos del mar. La reducción de aranceles en Japón, uno de los mercados premium del sector, puede representar millones de dólares en ahorro anual para el conjunto de la industria.

Pymes y comercio digital

Un beneficio frecuentemente subestimado del TPP11 es el que ofrece a las pequeñas y medianas empresas. El tratado incluye un capítulo específico de Pymes que reconoce sus dificultades particulares para acceder al comercio internacional y establece mecanismos para reducir las barreras de entrada.

Entre los beneficios específicos para pymes destacan:

  • Simplificación aduanera: reducción de trámites y tiempos de despacho, lo que disminuye costos operativos para envíos de menor volumen
  • Transparencia regulatoria: acceso a información clara sobre requisitos de importación en cada país miembro, facilitando la planificación de negocios internacionales
  • Comercio digital protegido: el TPP11 establece que no se pueden imponer aranceles a las transmisiones electrónicas, lo que protege a los negocios digitales y servicios online
  • Propiedad intelectual: marco jurídico que protege marcas, diseños y desarrollos tecnológicos de las pymes chilenas en los once países miembros

El impacto en inversión también es relevante para las pymes: hasta 2021, los países del TPP11 representaban el 34% del total de la inversión extranjera que llegó a Chile, y el 31% de las inversiones chilenas hacia el exterior se dirigían a esos mismos países. El tratado refuerza la protección jurídica de esas inversiones bidireccionales.

El ahorro concreto en aranceles

Las proyecciones son elocuentes. Según el Ministerio de Hacienda, la simplificación de procedimientos aduaneros y la eliminación de aranceles entre Chile y Japón —solo en ese par bilateral— generarían un ahorro estimado de aproximadamente US$ 152 millones al año para las empresas chilenas. Si se extrapola ese beneficio a los otros nueve países del bloque, el impacto acumulado sobre la competitividad exportadora de Chile es significativo.

Adicionalmente, el Ministerio de Relaciones Exteriores proyectó que con la vigencia plena del TPP11, las exportaciones chilenas hacia los países miembros aumentarían cerca de un 13% en los años siguientes a su entrada en vigor. Para una economía exportadora como la chilena, ese incremento representa miles de nuevos puestos de trabajo y mayor diversificación de la base exportadora.

Oportunidades en cadenas globales de valor

Más allá de los beneficios directos, el TPP11 abre una oportunidad más profunda para las empresas chilenas: integrarse en las cadenas globales de valor de Asia-Pacífico. En el mundo del comercio moderno, los productos no se fabrican completamente en un solo país, sino que diferentes componentes y etapas de producción se distribuyen entre múltiples países según sus ventajas comparativas.

Con el TPP11, una empresa chilena puede, por ejemplo, importar insumos de Vietnam o Malasia con aranceles reducidos, incorporarlos en un producto manufacturado en Chile y exportarlo a Japón o Australia también con preferencia arancelaria. Este encadenamiento productivo transpacífico es posible gracias a las reglas de acumulación contempladas en el tratado, que permiten combinar el origen de distintos países miembros para cumplir los requisitos de contenido local.

Inversión extranjera: una puerta de doble vía

El TPP11 también es un imán de inversión para Chile. Al establecer normas claras, predecibles y transparentes para los inversionistas extranjeros —incluyendo mecanismos de solución de controversias alineados con estándares internacionales como la UNCITRAL y el CIADI— el tratado incrementa la confianza de empresas de Japón, Australia, Singapur y Canadá para instalar operaciones o financiar proyectos en Chile.

Este flujo de inversión no beneficia solo a las grandes corporaciones. Las pymes y startups chilenas también pueden ser receptoras de capital, conocimiento y tecnología de socios del bloque, impulsando su capacidad de innovación y competitividad global. El capítulo de transferencia de tecnología del tratado fomenta expresamente la cooperación en innovación entre los países miembros.

Cómo prepararse para aprovechar el TPP11

Conocer el acuerdo no es suficiente si no se actúa. Para sacar partido al TPP11, las empresas chilenas deben:

  1. Identificar su código arancelario y verificar qué reducciones específicas aplican en cada país miembro del bloque
  2. Verificar el cumplimiento de reglas de origen: el producto debe ser originario de Chile bajo las normas del CPTPP para acceder al arancel preferencial
  3. Tramitar el certificado de origen correcto: el formato específico del TPP11 es distinto al de otros TLC chilenos
  4. Consultar a ProChile y SUBREI: ambas instituciones ofrecen orientación gratuita sobre cómo acceder a los beneficios del tratado según el sector y el mercado de destino
  5. Explorar misiones comerciales y ferias internacionales en países del bloque, especialmente en Vietnam, Malasia y Japón, donde la presencia de exportadores chilenos todavía es baja en comparación con el potencial

El TPP11 no es solo una sigla en el vocabulario del comercio exterior chileno: es una palanca concreta para que empresas de todos los tamaños accedan a algunos de los mercados más dinámicos del siglo XXI en condiciones que, hasta hace pocos años, eran impensables para un país de tamaño medio como Chile. La oportunidad está ahí; la clave es saber aprovecharla.